La instalación de un plato de ducha es un aspecto clave para garantizar su correcto funcionamiento, especialmente en lo relacionado con el desagüe, la estabilidad y la comodidad de uso.
Antes de elegir el tipo de instalación, es importante valorar la profundidad disponible en el baño y la distancia a la que se encuentran la bajante o el bote sifónico. Estos factores determinarán la inclinación necesaria para que el agua evacúe correctamente y evitarán posibles problemas futuros.
Porque sí, el diseño importa, pero si el agua no desagua bien, el baño deja de ser spa y pasa a ser comité de crisis.
La importancia de una correcta prueba de desagüe
Antes de decidir la posición final del plato, es recomendable realizar una prueba de desagüe.
Esta prueba consiste en colocar la válvula en la posición que ocupará una vez instalado el plato y comprobar cuál es la altura mínima a la que el agua fluye correctamente por la instalación.
Esa altura mínima será la que determine cómo debe instalarse el plato de ducha: a ras de suelo, ligeramente sobre el suelo o sobre una base elevada.
1. Plato de ducha empotrado a ras del suelo
La instalación a ras de suelo es una de las opciones más demandadas por su estética limpia, moderna y minimalista.
En este tipo de instalación, el plato queda alineado con el pavimento del baño, creando una superficie continua y favoreciendo una mayor sensación de amplitud.
Para instalar un plato de ducha a ras del suelo, es necesario tener en cuenta la profundidad disponible en el pavimento, así como la correcta ejecución de la junta entre el plato y el suelo.
Este tipo de instalación resulta especialmente interesante para baños actuales, accesibles y cómodos, ya que reduce barreras y facilita la entrada a la ducha.

2. Instalación sobre el suelo
La instalación sobre el suelo es similar a la anterior, pero en este caso el plato sobresale ligeramente por encima del nivel del pavimento.
Normalmente, el plato de ducha queda elevado entre 3 y 4 centímetros, generando un pequeño escalón. El canto del plato permanece visible sobre el suelo, pero la altura sigue siendo reducida.
Esta opción permite mantener una estética actual y una buena accesibilidad, siempre que la altura resultante sea cómoda para los usuarios.
Al sobresalir poco del suelo, puede ser una alternativa adecuada cuando no es posible empotrar completamente el plato, pero se quiere evitar una instalación demasiado elevada.

3. Plato de ducha sobre base elevada
Cuando el baño no dispone de la profundidad suficiente para alojar correctamente la válvula y garantizar una buena evacuación del agua, puede ser necesario instalar el plato de ducha sobre una base elevada.
En este caso, el plato queda completamente saliente y se genera un escalón más visible.
Esta solución puede ser práctica cuando las condiciones técnicas del baño no permiten otro tipo de instalación, pero no es la opción más recomendable para personas mayores, niños o usuarios con movilidad reducida, ya que el acceso a la ducha resulta menos cómodo.

Preparación del suelo
Independientemente del tipo de instalación elegida, la preparación de la base es fundamental.
Como ocurre con cualquier plato de base sintética, nuestros platos de ducha STRATO y BASIC son elementos con cierta elasticidad, preparados para soportar correctamente los cambios de temperatura.
Por ello, es imprescindible que su colocación se realice sobre una base perfectamente plana, compacta, lisa y nivelada. Una base mal preparada puede afectar a la estabilidad del plato, al sellado y al correcto funcionamiento de la instalación.
¿Qué tipo de instalación elegir?
La elección dependerá principalmente de las condiciones técnicas del baño y de las necesidades de uso.
Si el espacio lo permite, la instalación a ras de suelo ofrece una solución más estética, accesible y actual. Si no existe profundidad suficiente, la instalación sobre suelo puede ser una buena alternativa. Y cuando las condiciones de desagüe lo requieren, la base elevada puede convertirse en la única opción viable.
En cualquier caso, es fundamental contar con una instalación adecuada y revisar previamente la evacuación del agua para garantizar un resultado seguro, duradero y funcional.
Un plato de ducha bien instalado no solo mejora la estética del baño: también aporta comodidad, seguridad y tranquilidad en el uso diario.